miércoles, 23 de septiembre de 2026

El bolsillo

Relato corto escrito originalmente el 5 de marzo del 2013 a las 6:03 de la tarde. 

Ahí estaba. De pie frente a él. Sus ojos llenos de expectativa. Un atisbo de lengua rosada asomó entre sus hermosos labios; pero fue solo un momento. Le había encantado la forma en la que los humedecía. Tan espontánea, tan sensual.

¿La amo? —se preguntó—. Definitivamente no. ¿Cómo salgo ahora de esta?

Y allí estaba ella. De pie, frente a él. Habían pasado solo diez segundos. Pero para él habían parecido cuatro mil.

Igual que para ella.

La duda asomó a sus ojos.

—Te dije que te amo —rompió el silencio—. ¿Me oíste?

¡Claro que te oí! ¡Vaya si te oí! —era ahora o nunca—. Se repondrá, lo sé.

—Lo siento, Velveth...

Sus ojos se abrieron en sorpresa.

No se lo veía venir.

—Es solo que... —continuó—. No querrás que te mienta, ¿verdad?

La sorpresa se transformó en humedad. Sus ojos derramaron dos gotas plateadas.

¡Demonios! No llores, vamos... no llores.

Se acercó a ella. La atrajo hacia él con el brazo derecho. Lentamente. Tenía la mano izquierda en la bolsa del pantalón y, si la sacaba para completar el abrazo, atraería mucho más la atención. Era lo que menos necesitaba.

—Lo siento —le susurró—. No querrás que finja algo que no siento, ¿verdad?

Lo apartó con el brazo izquierdo.

Puso todas sus fuerzas en ese empujón. Escondió el rostro y le dijo:

—No. Lo que quiero es que te mueras. ¡Estúpido! —gritó, al tiempo que se daba la vuelta y caminaba hacia el patio norte.

Su aroma a lavanda aún llenaba el aire, aunque iba ya a veinte metros. Hecha una furia.

Una furia preciosa, eso sí... Pudo haber ido peor —pensó—. ¿Cuándo aprenderé?

La mano derecha regresó a su cálido bolsillo.

Allí es donde debe estar. Únicamente allí.

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