-¿Qué lees? –Preguntó, mientras casi involuntariamente apartaba un mechón de cabello de su frente.
-¿Qué lees? –Dijo, quizás sin saber que algo tan simple
acabaría cambiándole la vida. Sí. La vida entera.
Y es así como inició todo. Del interés inicial a la
admiración. De la admiración al amor. Del amor al… dolor. Claro. Dolor. ¿Qué
esperabas? ¿Que se casaran, tuvieran hijos y vivieran siempre en paz y armonía?
Si ese es el caso déjame decirte algo: sufrirás muchísimo en esta vida.
Hubo dolor. Claro. Pero no cualquier dolor. No. Fue algo
atroz, brutal. Como el que sentiría alguien a quien le arrancaran las entrañas
en vida para luego obligarlo a comérselas hirviendo. Nuestro dolor.
___________________________________
-¿Qué haces? -Podrías perfectamente preguntar ahora.
-¿Qué haces? -Me susurrarías al oído mientras espías por sobre mi hombro como tantas otras veces.
Veces ya lejanas. Tan lejanas que de hecho parecen un sueño. Imágenes que, lastimosamente para ambos, son imposibles de borrar.
-¿Qué haces? -¿Es necesario que te lo diga? Te extraño. Eso hago.
Juzgaste tantos de estos relatos (algunos aún sin publicar) que prácticamente perdí la cuenta. Y no, no te respondí. Y tu sabes el porqué.
Te odio por lo que hiciste. Al menos en parte. Teníamos un trato. No contactarnos, por ningún medio, nunca jamás. Y lo rompiste.
¿Crees acaso que yo no quería hacer lo mismo? ¿Llamarte? ¿Oír tu voz al menos unos segundos? ¿Correr a buscarte y abrazarte tan fuerte que doliera? Lo quería, ciertamente. Pero nos prometí lo contrario. Es necesario, para ambos, seguir adelante.
Te amo, lo sabes, siempre lo supiste y lo seguirás sabiendo. Y si escribo esto acá es porque sé que lo leerás. Sé feliz querida. Inténtalo, al menos. No debería resultarte muy difícil. Lo sé.
¿Que qué haré ese día en particular? No lo sé aún. Llevo tantas semanas limpio que es casi tentador pasar una noche de verdadera fiesta.
¿Que si te responderé algún día? Claro que sí. Siempre lo hago.
Y mientras tanto... "nadie dijo que esto iba a ser fácil, pero estaré a tu lado cuando lo imposible se levante." Y... vamos, tu te sabes el resto.
___________________________________
-¿Qué haces? -Podrías perfectamente preguntar ahora.
-¿Qué haces? -Me susurrarías al oído mientras espías por sobre mi hombro como tantas otras veces.
Veces ya lejanas. Tan lejanas que de hecho parecen un sueño. Imágenes que, lastimosamente para ambos, son imposibles de borrar.
-¿Qué haces? -¿Es necesario que te lo diga? Te extraño. Eso hago.
Juzgaste tantos de estos relatos (algunos aún sin publicar) que prácticamente perdí la cuenta. Y no, no te respondí. Y tu sabes el porqué.
Te odio por lo que hiciste. Al menos en parte. Teníamos un trato. No contactarnos, por ningún medio, nunca jamás. Y lo rompiste.
¿Crees acaso que yo no quería hacer lo mismo? ¿Llamarte? ¿Oír tu voz al menos unos segundos? ¿Correr a buscarte y abrazarte tan fuerte que doliera? Lo quería, ciertamente. Pero nos prometí lo contrario. Es necesario, para ambos, seguir adelante.
Te amo, lo sabes, siempre lo supiste y lo seguirás sabiendo. Y si escribo esto acá es porque sé que lo leerás. Sé feliz querida. Inténtalo, al menos. No debería resultarte muy difícil. Lo sé.
¿Que qué haré ese día en particular? No lo sé aún. Llevo tantas semanas limpio que es casi tentador pasar una noche de verdadera fiesta.
¿Que si te responderé algún día? Claro que sí. Siempre lo hago.
Y mientras tanto... "nadie dijo que esto iba a ser fácil, pero estaré a tu lado cuando lo imposible se levante." Y... vamos, tu te sabes el resto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario