lunes, 20 de enero de 2025

Los sueños no pueden durar para siempre

 Año 84,575 Calendario Gregoriano

Víctor 0964, uno de los clones originales viaja con Daniela 0785. Han pasado 81,200 años desde que salieron de La Hora Dorada. Ahora, después de haber visitado infinidad de planetas, visto maravillas cósmicas e incluso estudiado (sin mucho éxito el agujero negro Cygnus X-1) se dirigen al sistema solar original. ¿La razón? Su infinita curiosidad. ¿O simplemente era la necesidad de encontrar algo que justificara su existencia?

Daniela sueña con conocer los hermosos bosques tropicales de Centro América (si es que aún existen). Las noticias viajan muy lentamente cuando estás a 20,000 años luz de distancia del lugar que te interesa.

Durante todos estos miles de años han pasado casi un 80% del tiempo en sueño criogénico para soportar los enormes y largos viajes. Despertando solo cuando es absolutamente necesario. Y cada vez que lo hacen, el peso de los siglos les aplasta los hombros, como si ya no quedara nada de aquellos seres que habían sido en su inicio.

Viendo por la ventana, habiendo programado su fecha para despertar 5 años antes que la de Daniela 0785 (la ama, muchísimo, pero a veces un hombre necesita estar solo con sus propios pensamientos), se pregunta, como tantas otras veces: ¿En qué estaba pensando su yo original como para decidir invertir la fortuna de mil mundos y de todo su Clan en un proyecto tan titánico y extenso? ¿Lo hizo solo por amor? Debe haberlo hecho, ¿no? No podía negar su enorme curiosidad y deseo de aprender, pero: ¿darles vida a mil personas por un simple sentimiento (que científicamente es imposible que dure para siempre)? Y lo mismo podría decirse de Daniela 0000, como llamaban a la Daniela Original. La musa de todos ellos.

¿Qué pasaría cuando se cumplieran los 100,000 años de duración del proyecto? ¿Serían libres? No es que ÉL no se sintiera libre. No. Pero desde hace muchos años había(n) escuchado rumores perturbadores sobre hermanos rebeldes. Víctors y Danielas renegados, que: o habían desertado y ahora se encontraban solo Dios sabe dónde, o en una muestra absoluta de temeridad y osadía (y de estupidez) se habían aventurado al espacio intergaláctico (algo que definitivamente no era más que una forma romántica de suicidarse juntos).

¿Recibirían la gratitud de sus originales? ¿Quienes para este punto se habían vuelto seres casi míticos para todos los clones hasta el punto de ser reverenciados o incluso adorados por muchos de ellos? No lo sabía. Pero tenía que pensar en ello. Pensar... era lo que mejor se le daba.

Mientras se levantaba de su asiento para checar la cámara criogénica de Daniela 0785 y observaba su piel brillante y casi congelada a través del vidrio de la cámara no pudo evitar sonreír. Maldita sea que eran compatibles. ¿Así que todo este viaje era por amor? Pensándolo bien: podía vivir con ello.

Fue justo en ese instante que la máquina Planck de la nave se activó. Un mensaje estaba siendo descifrado.

Y, de forma automática, porque así estaba programado todo el sistema de la nave, la cámara criogénica que contenía a Daniela 0785 pasó del blanco al verde, indicando que el proceso para despertarla había dado inicio.

Una máquina de Planck no era más que un ordenador cuántico con forma de cubo de un metro por cada uno de sus lados. Completamente frío, estéril y plateado, solo tenía un pequeño teclado oculto y una pantalla simple de 30 centímetros de largo por 20 de ancho que mostraba texto y líneas de código. No mostraba imágenes, pero, las líneas de código binario podían introducirse a un ordenador normal si era necesario.

Todas las naves del clan Gentian Marcel tenían una máquina de Planck.

Víctor 0964 comprendía las bases detrás de su funcionamiento pero no aspiraba a ser un experto, ni mucho menos. Cualquier miembro del clan podía enviar un mensaje a través de ellas, tanto al presente como al futuro. Pero nunca al pasado. Con la limitante de que lo que sea que mandaran sería visible para todos los clones. No era lo mejor en materia de privacidad, pero era extremadamente útil cuando estás viajando a un noventa y nueve por ciento de la velocidad de la luz.

El descifrar un mensaje podía tomar desde algunos segundos hasta horas enteras. Y dado de que no era algo común recibir mensajes, todo esto era una situación anormal.

Por alguna razón Víctor 0964 tenía un mal presentimiento.

El proceso de descriogenización de Daniela 0785 duraría casi dos horas, después del cual la pobre quedaría completamente indefensa, débil y confundida. Necesitaría bebidas revitalizantes con urgencia.

Normalmente este proceso se realizaría de forma gradual y cómoda a lo largo de doce horas completas. Sin embargo, el protocolo establecía que cuando se recibiera un mensaje a través de la máquina de Planck todos los clones que estuvieran en sueño criogénico serían despertados con carácter urgente.

- Pobre Dani -Susurró Víctor 0964. - Siempre la pasa tan mal cuando despierta.

Haría lo que fuera para evitarle cualquier dolor, sufrimiento o malestar. Pero en este caso, el sufrimiento era inevitable. Para ella, claro, pero también para él, que sufría al verla sufrir.

Le solicitó a la nave que le enviara una alarma en el segundo que Daniela 0785 despertara y se dirigió a la Máquina de Planck. Ya había empezado a descifrar la información enviada.

<MENSAJE DE VICTOR 000...>

¿Un mensaje de unos de los primeros clones? La mala espina aumentó exponencialmente.

Si los originales eran figuras casi divinas, incluso abstractas, los primeros clones serían el equivalente a los sumos sacerdotes. Vivían cerca de ellos. Los conocían mejor que nadie y los amaban con locura.

-Solo son un montón de lambiscones- Se dijo a sí mismo Víctor 0964. Aunque en el fondo envidiaba su cercanía con sus padres originales.

El clon que estaba enviando el mensaje obligatoriamente debería ser uno de los primeros nueve. ¿Cuál de todos ellos sería?

La máquina de Planck se actualizó.

Víctor 0964 palideció. Esto no era bueno.

<MENSAJE DE VICTOR 0001. URGENTE. AÑO 84,576...>

El mensaje era del presente. Lo que sea que estuviera ocurriendo era urgente y estaba pasando en tiempo real.

 

Daniela 0785 se vomitó encima al despertar. Siempre la pasaba extremadamente mal al descriogenizarse.

Las lágrimas corrieron por sus mejillas, grandes y abundantes.

Buscó con la vista a su esposo y a través de sus ojos cargados de líquido pudo darse cuenta de algo poco común: Víctor 0964 no estaba ahí, para ella, como siempre. Algo iba mal.

Se incorporó poco a poco sentándose en el borde de la cámara. Sujetándose a los lados y viendo sus pies, blancos como la leche. Maldijo el proceso y, casi susurrando habló con la nave.

- Nostalgia. (La nave se llamaba Nostalgia por el Infinito). ¿Qué año es? ¿Dónde está Víctor 0964?

La nave respondió amablemente en su voz estándar unisex:

- Buenos días Daniela Gentian 0785. Es el año 84,576 del calendario Gregoriano. Víctor 0964 está en la sala de control.

Típica inteligencia artificial. Solo decía lo que se le preguntaba. Ni más ni menos. Daniela parpadeó incrédula. ¿La habían despertado cinco años antes de lo programado? ¿Quién? ¿La nave? ¿Víctor? ¿A todo esto dónde estaba su esposo? Siempre la acompañaba en este maldito proceso.

- Nostalgia. ¿Pasó algo?

La nave se tardó unos segundos más de lo usual en responder:

- Se activó el protocolo de emergencia a través de la Máquina de Planck. ¿Necesitas asistencia para caminar y desplazarte?

Daniela abrió sus enormes ojos con incredulidad. Alguien del clan, del presente o del pasado se estaba comunicando con ellos. Víctor 0964 no estaba ahí, con ella. Algo extremadamente malo estaba pasando.

Un cambió de dirección la golpeó de lleno. Las conexiones intravenosas que la unían a la cámara de criogenización fueron arrancadas de lleno de sus brazos cuando salió volando hacia la pared a toda velocidad.

La materia rápida de la nave suavizó la pared para absorber el impacto. Y en lugar de una colisión elástica la pared se amoldó a su cuerpo recibiéndola suavemente. Aún con todo el choque le sacó el aire de sus pulmones y tratando de respirar cayó al suelo desde la pared que ahora parecía hecha de goma.

Respiró y tosió con desesperación y, después de unos segundos pudo murmurar debilmente:

- ¿Qué pasó nostalgia? ¿Por qué el cambio de dirección? ¿A dónde vamos?

La nave se tardó aún más que la última vez para responder, como analizando cuál sería el mejor plan de acción:

- Mis permisos sobre la dirección y aceleración de la nave han sido anulados. No tengo información confirmada de hacia dónde vamos pero es posible asumir que regresamos a La Hora Dorada.

- Víctor 0964, entonces. Él cambió el rumbo y nos lleva de vuelta a la Hora Dorada. Nostalgia, no puedo caminar, necesito asistencia. Debo ver a mi esposo.

 

Nunca había sido una persona impulsiva. Pero, está situación no era para nada normal.

En un arranque de pánico, de enojo, de absolutamente todo. Cambió de rumbo hacía "casa". ¿Era el mensaje real? ¿Estaba esto realmente sucediendo?

Si el mensaje de Víctor 0001 era real (y no había nada que lo hiciera pensar lo contrario) esto era el principio del fin. El clan Gentian Marcel iría a la guerra. ÉL iría a la guerra. Sus 999 hermanos irían a la guerra.

Temblaba de enojo cuando un sonido llamó su atención así que volteó y la vio. Su Daniela, Daniela 0785.

Estaba sentada en una silla de ruedas automática, mientras se sujetaba el brazo izquierdo a modo de cabestrillo con su brazo derecho. Líneas de sangre corrían desde la región anterior del codo izquierdo.

¿Que había hecho? Se había olvidado por completo de ella. Justo estaba despertándose cuando hizo el cambio de rumbo. Anuló los permisos del Nostalgia. Lastimó a la mujer que amaba... aquello era imperdonable. Se apresuró hacia ella, abrazándola y susurrando: - Lo siento. Daniela, lo siento. No fue mi intención lastimarte. ¿Estás bien? Fue una emergencia. Lo siento tanto.

Se alejó un poco de ella para verla mejor. Una sombra de indignación cruzaba su rostro. Aquello era desastroso.

- Estoy bien. ¿Qué pasó? ¿A dónde vamos?

Víctor 0785 recobró un poco la compostura y con la voz llena de amargura le dijo:

- Vamos de vuelta a casa. A La Hora Dorada.

- ¿Por qué? ¿Qué paso?

- Nos necesitan. Daniela, te amo. ¿Ok? Estaremos bien. Lo prometo. No entres en pánico.

Daniela respiró profundo desesperada: - Víctor. Basta. ¡¿Dime qué rayos ha pasado?!

Víctor abrió los ojos sorprendido. No era común escucharla levantar la voz. Bajando el rostro tomó su mano izquierda, aún manchada de sangre y se la llevó a los labios besándola.

- Será mejor que lo veas por ti misma. - Y empujando su silla de ruedas la llevó frente a la máquina de Planck donde el mensaje de Víctor 0001 parpadeaba en color verde:

<MENSAJE DE VICTOR 0001. URGENTE. AÑO 84,576. LA CASA MADRE ESTÁ BAJO ATAQUE. ENEMIGO AÚN DESCONOCIDO. NUESTROS PADRES... LOS ORIGINALES... VICTOR 0000 Y DANIELA 0000.... HAN SIDO ASESINADOS>

Al parecer, los sueños no pueden durar para siempre.




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