Año 84,575 Calendario Gregoriano
Víctor 0964, uno de los clones
originales viaja con Daniela 0785. Han pasado 81,200 años desde que salieron de
La Hora Dorada. Ahora, después de haber visitado infinidad de planetas, visto
maravillas cósmicas e incluso estudiado (sin mucho éxito el agujero negro
Cygnus X-1) se dirigen al sistema solar original. ¿La razón? Su infinita
curiosidad. ¿O simplemente era la necesidad de encontrar algo que justificara
su existencia?
Daniela sueña con conocer los
hermosos bosques tropicales de Centro América (si es que aún existen). Las
noticias viajan muy lentamente cuando estás a 20,000 años luz de distancia del
lugar que te interesa.
Durante todos estos miles de años
han pasado casi un 80% del tiempo en sueño criogénico para soportar los enormes
y largos viajes. Despertando solo cuando es absolutamente necesario. Y cada vez
que lo hacen, el peso de los siglos les aplasta los hombros, como si ya no
quedara nada de aquellos seres que habían sido en su inicio.
Viendo por la ventana, habiendo
programado su fecha para despertar 5 años antes que la de Daniela 0785 (la ama,
muchísimo, pero a veces un hombre necesita estar solo con sus propios
pensamientos), se pregunta, como tantas otras veces: ¿En qué estaba pensando su
yo original como para decidir invertir la fortuna de mil mundos y de todo su
Clan en un proyecto tan titánico y extenso? ¿Lo hizo solo por amor? Debe
haberlo hecho, ¿no? No podía negar su enorme curiosidad y deseo de aprender,
pero: ¿darles vida a mil personas por un simple sentimiento (que
científicamente es imposible que dure para siempre)? Y lo mismo podría decirse
de Daniela 0000, como llamaban a la Daniela Original. La musa de todos ellos.
¿Qué pasaría cuando se cumplieran
los 100,000 años de duración del proyecto? ¿Serían libres? No es que ÉL no se
sintiera libre. No. Pero desde hace muchos años había(n) escuchado rumores
perturbadores sobre hermanos rebeldes. Víctors y Danielas renegados, que: o
habían desertado y ahora se encontraban solo Dios sabe dónde, o en una muestra
absoluta de temeridad y osadía (y de estupidez) se habían aventurado al espacio
intergaláctico (algo que definitivamente no era más que una forma romántica de
suicidarse juntos).
¿Recibirían la gratitud de sus
originales? ¿Quienes para este punto se habían vuelto seres casi míticos para
todos los clones hasta el punto de ser reverenciados o incluso adorados por
muchos de ellos? No lo sabía. Pero tenía que pensar en ello. Pensar... era lo
que mejor se le daba.
Mientras se levantaba de su
asiento para checar la cámara criogénica de Daniela 0785 y observaba su piel
brillante y casi congelada a través del vidrio de la cámara no pudo evitar
sonreír. Maldita sea que eran compatibles. ¿Así que todo este viaje era por
amor? Pensándolo bien: podía vivir con ello.
Fue justo en ese instante que la
máquina Planck de la nave se activó. Un mensaje estaba siendo descifrado.
Y, de forma automática, porque
así estaba programado todo el sistema de la nave, la cámara criogénica que
contenía a Daniela 0785 pasó del blanco al verde, indicando que el proceso para
despertarla había dado inicio.
Una máquina de Planck no era más
que un ordenador cuántico con forma de cubo de un metro por cada uno de sus
lados. Completamente frío, estéril y plateado, solo tenía un pequeño teclado
oculto y una pantalla simple de 30 centímetros de largo por 20 de ancho que
mostraba texto y líneas de código. No mostraba imágenes, pero, las líneas de
código binario podían introducirse a un ordenador normal si era necesario.
Todas las naves del clan Gentian
Marcel tenían una máquina de Planck.
Víctor 0964 comprendía las bases
detrás de su funcionamiento pero no aspiraba a ser un experto, ni mucho menos.
Cualquier miembro del clan podía enviar un mensaje a través de ellas, tanto al
presente como al futuro. Pero nunca al pasado. Con la limitante de que lo que
sea que mandaran sería visible para todos los clones. No era lo mejor en
materia de privacidad, pero era extremadamente útil cuando estás viajando a un
noventa y nueve por ciento de la velocidad de la luz.
El descifrar un mensaje podía
tomar desde algunos segundos hasta horas enteras. Y dado de que no era algo
común recibir mensajes, todo esto era una situación anormal.
Por alguna razón Víctor 0964
tenía un mal presentimiento.
El proceso de descriogenización
de Daniela 0785 duraría casi dos horas, después del cual la pobre quedaría
completamente indefensa, débil y confundida. Necesitaría bebidas revitalizantes
con urgencia.
Normalmente este proceso se
realizaría de forma gradual y cómoda a lo largo de doce horas completas. Sin embargo,
el protocolo establecía que cuando se recibiera un mensaje a través de la
máquina de Planck todos los clones que estuvieran en sueño criogénico serían
despertados con carácter urgente.
- Pobre Dani -Susurró Víctor
0964. - Siempre la pasa tan mal cuando despierta.
Haría lo que fuera para evitarle
cualquier dolor, sufrimiento o malestar. Pero en este caso, el sufrimiento era
inevitable. Para ella, claro, pero también para él, que sufría al verla sufrir.
Le solicitó a la nave que le
enviara una alarma en el segundo que Daniela 0785 despertara y se dirigió a la
Máquina de Planck. Ya había empezado a descifrar la información enviada.
<MENSAJE DE VICTOR 000...>
¿Un mensaje de unos de los
primeros clones? La mala espina aumentó exponencialmente.
Si los originales eran figuras
casi divinas, incluso abstractas, los primeros clones serían el equivalente a
los sumos sacerdotes. Vivían cerca de ellos. Los conocían mejor que nadie y los
amaban con locura.
-Solo son un montón de
lambiscones- Se dijo a sí mismo Víctor 0964. Aunque en el fondo envidiaba su
cercanía con sus padres originales.
El clon que estaba enviando el
mensaje obligatoriamente debería ser uno de los primeros nueve. ¿Cuál de todos
ellos sería?
La máquina de Planck se
actualizó.
Víctor 0964 palideció. Esto no
era bueno.
<MENSAJE DE VICTOR 0001.
URGENTE. AÑO 84,576...>
El mensaje era del presente. Lo
que sea que estuviera ocurriendo era urgente y estaba pasando en tiempo real.
Daniela 0785 se vomitó encima al
despertar. Siempre la pasaba extremadamente mal al descriogenizarse.
Las lágrimas corrieron por sus
mejillas, grandes y abundantes.
Buscó con la vista a su esposo y
a través de sus ojos cargados de líquido pudo darse cuenta de algo poco común:
Víctor 0964 no estaba ahí, para ella, como siempre. Algo iba mal.
Se incorporó poco a poco
sentándose en el borde de la cámara. Sujetándose a los lados y viendo sus pies,
blancos como la leche. Maldijo el proceso y, casi susurrando habló con la nave.
- Nostalgia. (La nave se llamaba
Nostalgia por el Infinito). ¿Qué año es? ¿Dónde está Víctor 0964?
La nave respondió amablemente en
su voz estándar unisex:
- Buenos días Daniela Gentian
0785. Es el año 84,576 del calendario Gregoriano. Víctor 0964 está en la sala
de control.
Típica inteligencia artificial.
Solo decía lo que se le preguntaba. Ni más ni menos. Daniela parpadeó
incrédula. ¿La habían despertado cinco años antes de lo programado? ¿Quién? ¿La
nave? ¿Víctor? ¿A todo esto dónde estaba su esposo? Siempre la acompañaba en
este maldito proceso.
- Nostalgia. ¿Pasó algo?
La nave se tardó unos segundos
más de lo usual en responder:
- Se activó el protocolo de
emergencia a través de la Máquina de Planck. ¿Necesitas asistencia para caminar
y desplazarte?
Daniela abrió sus enormes ojos
con incredulidad. Alguien del clan, del presente o del pasado se estaba
comunicando con ellos. Víctor 0964 no estaba ahí, con ella. Algo extremadamente
malo estaba pasando.
Un cambió de dirección la golpeó
de lleno. Las conexiones intravenosas que la unían a la cámara de
criogenización fueron arrancadas de lleno de sus brazos cuando salió volando
hacia la pared a toda velocidad.
La materia rápida de la nave
suavizó la pared para absorber el impacto. Y en lugar de una colisión elástica
la pared se amoldó a su cuerpo recibiéndola suavemente. Aún con todo el choque
le sacó el aire de sus pulmones y tratando de respirar cayó al suelo desde la
pared que ahora parecía hecha de goma.
Respiró y tosió con desesperación
y, después de unos segundos pudo murmurar debilmente:
- ¿Qué pasó nostalgia? ¿Por qué
el cambio de dirección? ¿A dónde vamos?
La nave se tardó aún más que la
última vez para responder, como analizando cuál sería el mejor plan de acción:
- Mis permisos sobre la dirección
y aceleración de la nave han sido anulados. No tengo información confirmada de
hacia dónde vamos pero es posible asumir que regresamos a La Hora Dorada.
- Víctor 0964, entonces. Él
cambió el rumbo y nos lleva de vuelta a la Hora Dorada. Nostalgia, no puedo
caminar, necesito asistencia. Debo ver a mi esposo.
Nunca había sido una persona
impulsiva. Pero, está situación no era para nada normal.
En un arranque de pánico, de
enojo, de absolutamente todo. Cambió de rumbo hacía "casa". ¿Era el
mensaje real? ¿Estaba esto realmente sucediendo?
Si el mensaje de Víctor 0001 era
real (y no había nada que lo hiciera pensar lo contrario) esto era el principio
del fin. El clan Gentian Marcel iría a la guerra. ÉL iría a la guerra. Sus 999
hermanos irían a la guerra.
Temblaba de enojo cuando un
sonido llamó su atención así que volteó y la vio. Su Daniela, Daniela 0785.
Estaba sentada en una silla de
ruedas automática, mientras se sujetaba el brazo izquierdo a modo de
cabestrillo con su brazo derecho. Líneas de sangre corrían desde la región
anterior del codo izquierdo.
¿Que había hecho? Se había
olvidado por completo de ella. Justo estaba despertándose cuando hizo el cambio
de rumbo. Anuló los permisos del Nostalgia. Lastimó a la mujer que amaba... aquello
era imperdonable. Se apresuró hacia ella, abrazándola y susurrando: - Lo
siento. Daniela, lo siento. No fue mi intención lastimarte. ¿Estás bien? Fue
una emergencia. Lo siento tanto.
Se alejó un poco de ella para verla
mejor. Una sombra de indignación cruzaba su rostro. Aquello era desastroso.
- Estoy bien. ¿Qué pasó? ¿A dónde
vamos?
Víctor 0785 recobró un poco la
compostura y con la voz llena de amargura le dijo:
- Vamos de vuelta a casa. A La
Hora Dorada.
- ¿Por qué? ¿Qué paso?
- Nos necesitan. Daniela, te amo.
¿Ok? Estaremos bien. Lo prometo. No entres en pánico.
Daniela respiró profundo
desesperada: - Víctor. Basta. ¡¿Dime qué rayos ha pasado?!
Víctor abrió los ojos
sorprendido. No era común escucharla levantar la voz. Bajando el rostro tomó su
mano izquierda, aún manchada de sangre y se la llevó a los labios besándola.
- Será mejor que lo veas por ti
misma. - Y empujando su silla de ruedas la llevó frente a la máquina de Planck
donde el mensaje de Víctor 0001 parpadeaba en color verde:
<MENSAJE DE VICTOR 0001.
URGENTE. AÑO 84,576. LA CASA MADRE ESTÁ BAJO ATAQUE. ENEMIGO AÚN DESCONOCIDO.
NUESTROS PADRES... LOS ORIGINALES... VICTOR 0000 Y DANIELA 0000.... HAN SIDO
ASESINADOS>
Al parecer, los sueños no pueden
durar para siempre.
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